Junto con los legionarios de Cristo, existe el Movimiento de apostolado Regnum Christi. ¿Por qué quiso asociar este Movimiento a la congregación de los legionarios de Cristo y cuál es su finalidad?
Cuando sentí la moción del Espíritu Santo para fundar la Legión de Cristo, aquella festividad del Sagrado Corazón de 1936, vi con claridad que el Señor quería que reuniese un grupo de personas que fuesen por todo el mundo a predicar el evangelio de su amor. Dado que el ambiente en el que me movía en ese momento era el de un seminario, comencé lógicamente por compartir la idea con mis compañeros seminaristas, pero en el núcleo de la inspiración, el carisma no estaba reservado sólo a los que luego serían los legionarios de Cristo, sino a todos aquellos, hombres y mujeres, inclusive también sacerdotes diocesanos, que quisieran compartir este anhelo de hacer llegar a cada rincón de la sociedad, a cada corazón el mensaje del amor de Dios manifestado en Jesucristo.
Es así como poco a poco surgió el Regnum Christi, como un Movimiento católico de apostolado que quiere instaurar en el mundo el Reino de Cristo; y del Reino de Cristo, lo más esencial, lo que imprime el verdadero sello del ser cristiano, que es la caridad, y de allí su nombre. Los primeros estatutos los redacté en 1959, pero sólo una vez que estuvieron formados los primeros grupos de legionarios y que comenzamos a lanzar nuestras obras de apostolado, fue posible reunir a los laicos para darles una formación espiritual y apostólica que los capacitara para vivir a fondo su vocación cristiana y apostólica. El Regnum Christi insiste mucho en la espiritualidad bautismal, porque del bautismo el cristiano recibe no sólo toda su dignidad, sino también su compromiso de santidad y de evangelización. Cuando luego vino el Concilio Vaticano II que recordó a todos los cristianos su vocación a la santidad y al apostolado, nosotros ya estábamos con los primeros seglares del Movimiento en esa misma línea del espíritu del Concilio, que vino a confirmar nuestra espiritualidad.
El carisma de la Legión de Cristo y del Regnum Christi es el mismo, siendo éste el medio por el cual los legionarios ejercen su apostolado. En el Regnum Christi insistimos mucho en el carácter apostólico de la vocación cristiana. Cristo mandó al mundo entero a sus apóstoles no para que cada uno de ellos guardase para sí el tesoro del evangelio, ni para que lo pusiera debajo de la mesa, sino para que lo colocara en un lugar bien visible e iluminara a todos los que estuvieran en la casa. |
En la encíclica Redemptoris Missio el Papa Juan Pablo II ha recordado que la fe crece al comunicarla. Quien está convencido de su fe, no puede no transmitirla y, al hacerlo, la misma fe se ve fortalecida. No es éste el único rasgo de la espiritualidad del Regnum Christi, pero sí uno de los más importantes y que ha hecho que los mismos laicos, conscientes de su vocación cristiana de ser luz del mundo y sal de la tierra, hayan puesto en pie numerosas obras apostólicas, nacidas de su deseo de compartir con los demás el tesoro de su fe cristiana.
El carisma espiritual y apostólico del Regnum Christi ha sido confirmado por el Santo Padre en varias ocasiones; recientemente por la carta del 2 de marzo de 2002 que Juan Pablo II tuvo a bien dirigirme. En esta ocasión el Papa recordaba cómo en el Regnum Christi sacerdotes diocesanos y laicos quieren vivir más intensamente los compromisos espirituales, según una espiritualidad cristocéntrica, enraizada en una fervorosa vida sacramental, en la adhesión al Sucesor de Pedro y a los demás Pastores de cada Iglesia particular, que les ayuda a recorrer con firmeza la senda que lleva a la santidad a la que todos los cristianos están llamados. En la misma carta el Papa menciona su aprecio por el celo apostólico de sus miembros que se manifiesta en numerosas obras educativas, de promoción de la familia, de ayuda a los más necesitados, de difusión del espíritu cristiano a través de los medios de comunicación social, obras que el Regnum Christi promueve para construir la civilización de la justicia y del amor.
Una prueba concreta de aprecio y de benevolencia del Santo Padre hacia los laicos del Regnum Christi es la indulgencia plenaria que pueden lucrar varias veces al año, observando las condiciones establecidas. Los miembros seglares del Regnum Christi pueden ganar la indulgencia plenaria en el día de su incorporación, cuando renuevan cada año su intención de seguir cumpliendo los propósitos hechos al adherirse al Movimiento, en la solemnidad de Jesucristo, Rey Universal, y en la memoria litúrgica de la Virgen de los dolores. Esta gracia que nos ha sido concedida por el Santo Padre la vemos como una invitación más para que cada uno fortalezca su relación de amistad con Dios, su vida sacramental y su deseo de establecer el Reino de Cristo. |